¿Por qué una mandarina «sin semillas» puede tener pepitas?

Es posible que te haya pasado en alguna que otra ocasión. Pelas una mandarina. Esperas no encontrar semillas, pero, de repente, te aparece una, o dos, o varias.  

Y empiezas a preguntarte: “Vaya, si yo la compré sin semillas, ¿por qué me aparecen? ¿Me habrá engañado el vendedor? ¿Acaso hay un problema con esta mandarina?” 

Tranquilidad. No hay ningún problema, no te ha engañado el vendedor y es una cosa totalmente natural. Te lo vamos a explicar en las próximas líneas. 

Porque es más que cierto que una mandarina que has comprado sin semillas puede desarrollar alguna pepita dependiendo de la variedad y, sobre todo, de lo que ha sucedido  durante su floración. Vamos, meses antes de que la fruta llegara a tus manos.

El polen procedente de otros cítricos, la presencia de abejas en el campo y las características genéticas de cada variedad pueden intervenir en este proceso.

Razones para que una mandarina tenga semillas

  1. Por el polen externo

Esta es una de las explicaciones más interesantes.

Algunas variedades de mandarinas pueden producir frutos prácticamente sin semillas cuando se cultivan aisladas. 

Sin embargo, si cerca existen otros cítricos capaces de proporcionar polen compatible, puede producirse una polinización cruzada y aparecer semillas.

Aquí entran en escena las abejas.

Al visitar diferentes flores, pueden transportar polen desde árboles próximos hasta las flores del mandarino. 

La Universidad de California explica que este fenómeno puede provocar la aparición de semillas incluso cuando los cítricos que aportan ese polen se encuentran a cierta distancia. 

Por eso, dos árboles de la misma variedad podrían producir mandarinas con diferente cantidad de pepitas dependiendo de los cítricos que tengan alrededor y de la actividad de los insectos polinizadores.

  1. Por las características de la propia variedad

No todas las mandarinas se comportan igual.

Existen variedades cuyos frutos tienen una tendencia natural a presentar muy pocas semillas porque producen poco polen funcional o porque sus óvulos tienen una fertilidad reducida. 

Algunas pueden mantenerse prácticamente sin semillas independientemente de los árboles que haya alrededor.

Otras, en cambio, son capaces de producir alguna semilla en determinadas circunstancias.

Incluso algunas variedades consideradas prácticamente sin semillas pueden desarrollar ocasionalmente alguna pepita. Por tanto, encontrar una no significa necesariamente que la fruta deje de pertenecer a una variedad habitualmente comercializada como sin semillas. 

  1. Variedades híbridas

Muchas mandarinas actuales proceden de cruces realizados para conseguir determinadas características: facilidad para pelarlas, buen sabor, color, época de recolección o ausencia de semillas.

Pero que una variedad sea híbrida no significa automáticamente que tenga pepitas.

Existen híbridos con una fertilidad muy baja que producen frutos prácticamente sin semillas y otros que pueden desarrollar bastantes si reciben polen compatible.

Por ejemplo, algunas variedades desarrolladas por la Universidad de California presentan una producción de semillas muy baja incluso cuando se cultivan junto a otros cítricos.

En cambio, otras pueden producir frutos con semillas cuando existe polinización cruzada. 

¿Se pueden evitar en estos casos las semillas? ¿Cómo?

Los agricultores pueden reducir las posibilidades de que aparezcan semillas, aunque no siempre resulta sencillo.

Una opción es separar las variedades sensibles de otros cítricos compatibles que puedan aportar polen. El problema es que las abejas pueden desplazarse entre parcelas y transportar ese polen.

También pueden utilizarse mallas durante la floración para impedir la entrada de insectos polinizadores. Es una técnica empleada en determinadas plantaciones destinadas a producir mandarinas sin pepitas. 

Otra estrategia consiste en seleccionar variedades cuya propia genética dificulte la formación de semillas incluso después de recibir polen.

Por eso, conseguir una mandarina sin pepitas no depende únicamente del árbol: también influye la planificación del propio cultivo.

¿Afectan estas semillas al sabor de las mandarinas?

Encontrar alguna pepita no significa que la mandarina tenga peor sabor.

La presencia de semillas está relacionada principalmente con la polinización y con las características de la variedad. 

El dulzor, la acidez, el aroma o la jugosidad dependen de muchos otros factores, como la variedad, el momento de recolección y las condiciones de cultivo.

Por tanto, una mandarina con una o dos pepitas puede seguir estando igual de dulce, jugosa y sabrosa.

La principal diferencia para ti será mucho más sencilla: tendrás que retirar alguna semilla mientras la comes.

La próxima vez que encuentres una pepita en una mandarina que esperabas que no tuviera semillas, recuerda que posiblemente estás viendo el resultado de algo que sucedió meses atrás.

Una abeja pudo visitar otro cítrico, transportar su polen y terminar después sobre una flor del mandarino.

En Naranjas Daniel seleccionamos nuestras frutas para que disfrutes de cítricos de calidad y de todo su sabor en casa.

Por cierto, ¿alguna vez te has encontrado semillas en una mandarina que pensabas que no tendría ninguna? ¿Y conocías esta explicación que te acabamos de contar? ¿Qué te rondó la cabeza cuando viste las pepitas? No dejes de contestarnos en los comentarios. 

 Y otra cosa. ¿Te ha gustado este post? ¿Te ha parecido interesante? Si tu respuesta es que sí nos encantaría que lo compartieras por tus redes sociales?

 

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