¿Se puede aprovechar la piel de la granada para conservar otros alimentos?

Abres una granada y disfrutas comiendo sus granos. Sin darle más vueltas, tiras la piel a la basura. Te aconsejamos que en el cubo de orgánico. Desde luego que no te has preguntado si esa cáscara que has lanzado puede tener otras utilidades. 

Pues sí. Sí que la tiene. Varios equipos científicos están investigando cómo aprovecharla para conservar otros alimentos. Ya se han realizado experimentos con fresas y caquis..

La piel de granada contiene compuestos naturales que pueden ayudar a retrasar determinados procesos de deterioro de los alimentos. 

Vamos a explicártelo todo en las próximas líneas. 

¿Qué tiene la piel de la granada que puede ayudar a conservar alimentos?

La respuesta está en unas sustancias naturales llamadas polifenoles, presentes en distintas partes de la granada, especialmente en su cáscara.

Algunos de estos compuestos tienen propiedades antioxidantes. Esto significa que pueden ayudar a frenar determinadas reacciones químicas responsables del deterioro de los alimentos, como el oscurecimiento que aparece cuando cortas algunas frutas.

También se ha observado que ciertos extractos de piel de granada presentan actividad frente a determinados microorganismos en condiciones de laboratorio.

Sin embargo, hay algo importante que debes tener en cuenta: la cáscara de granada no funciona por sí sola como un conservante universal.

Para aprovechar sus propiedades, los investigadores deben extraer esas sustancias y estudiar cómo actúan cuando se incorporan a materiales destinados a proteger los alimentos.

Además, su eficacia depende de factores como la concentración del extracto, el tipo de fruta, la temperatura y el tiempo de almacenamiento.

¿Cómo se transforma la cáscara de granada en un material protector?

El proceso comienza con una parte de la fruta que normalmente se desecha.

Los investigadores recogen la cáscara, la preparan y obtienen un extracto que contiene algunas de sus sustancias naturales. Después, incorporan ese extracto a un material capaz de formar una película fina o un recubrimiento sobre los alimentos.

Para entenderlo, piensa en una capa protectora casi invisible que se aplica sobre una fruta.

Esa capa puede ayudar a reducir la pérdida de humedad y, dependiendo de su composición, retrasar algunas alteraciones que afectan a la calidad de la fruta.

Los científicos utilizan materiales aptos para los ensayos alimentarios, como determinadas sustancias de origen vegetal. En ocasiones también aprovechan otros subproductos de la industria alimentaria.

El objetivo es desarrollar sistemas de conservación que permitan aprovechar materias primas que antes acababan convertidas en residuos.

¿Qué ocurrió cuando los científicos utilizaron piel de granada para conservar fresas?

En abril de 2025, la agencia científica brasileña FAPESP publicó los resultados de una investigación desarrollada por especialistas del Instituto de Química de São Carlos, perteneciente a la Universidad de São Paulo.

Los investigadores habían elaborado una película comestible con extracto de cáscara de granada, utilizando también otros materiales procedentes de residuos agrícolas y de la industria pesquera.

Querían comprobar si ese recubrimiento podía ayudar a conservar las fresas durante más tiempo.

¿Por qué eligieron esta fruta? Porque las fresas son especialmente delicadas. Pierden humedad con facilidad y pueden deteriorarse rápidamente por la aparición de hongos, incluso cuando se mantienen refrigeradas.

Para realizar el experimento, compararon fresas recubiertas con el nuevo material con otras que no habían recibido ese tratamiento.

Durante doce días de almacenamiento en frío, observaron diferencias importantes.

Según los resultados difundidos por FAPESP, las fresas protegidas con la película registraron un 11 % menos de pérdida de peso. 

Además, la contaminación por hongos comenzó a observarse entre los días seis y ocho, mientras que en las fresas sin recubrimiento apareció a partir del cuarto día.

Los resultados corresponden a un experimento realizado bajo unas condiciones determinadas. Aun así, demuestran que aprovechar la cáscara de esta fruta puede ser una vía interesante para investigar nuevos métodos de conservación.

En Valencia también se investiga cómo aprovechar la piel de granada para conservar caquis

En la Comunitat Valenciana, especialistas del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) han estudiado cómo utilizar extractos de piel de granada para conservar caquis de la variedad Rojo Brillante.

El problema que querían resolver resulta fácil de entender.

Cuando cortas un caqui, su pulpa queda expuesta al aire. Con el paso del tiempo puede oscurecerse y perder firmeza. Estos cambios dificultan su comercialización como fruta fresca cortada.

Para intentar retrasarlos, los investigadores prepararon varios recubrimientos a base de pectina, una sustancia presente en las plantas. Algunos contenían extracto de cáscara de granada y otros incorporaban distintos agentes antioxidantes.

Después aplicaron los tratamientos sobre rodajas de caqui y las conservaron refrigeradas a cinco grados durante nueve días.

Los investigadores analizaron aspectos como el color, la firmeza y la calidad de las muestras. Los resultados permitieron estudiar el potencial de estos recubrimientos para mantener las características de la fruta, especialmente cuando se combinaban diferentes ingredientes.

La investigación no demuestra que cualquier extracto de granada sea suficiente para conservar caquis. Lo que pone de manifiesto es que la cáscara puede formar parte de materiales diseñados para reducir su deterioro.

¿Significa esto que podemos conservar alimentos con la piel de una granada en casa?

No. Y conviene aclararlo para evitar confusiones.

Las investigaciones que hemos explicado no consisten en colocar una cáscara de granada junto a unas fresas o envolver un caqui con ella.

Los científicos trabajan con extractos preparados mediante procedimientos específicos. Después los incorporan a materiales cuya composición, aplicación y comportamiento se estudian en condiciones controladas.

Por tanto, no existe ninguna garantía de que utilizar directamente la piel de granada en casa permita conservar mejor otros alimentos.

Tampoco debemos interpretar estos resultados como una alternativa a la refrigeración, la higiene o las recomendaciones habituales de conservación.

Por ahora, lo importante es que las investigaciones han identificado una posible aplicación de la cáscara que merece seguir estudiándose.

Son investigaciones que todavía deben continuar para dar sus frutos. Por cierto, que si tú quieres fruta de calidad, naranjas y mandarinas recién recolectadas o granadas cultivadas en nuestros campos de Valencia, solo tienes que hacer clic en el producto que elijas en esta misma web. Ya verás con qué rapidez te las llevamos a casa.  

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